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Alimentación oriental


Publicado el 18 de Enero, 2008, 15:10

No, amigos. No todo lo español lo echareis de menos en China. Existen agradables sorpresas como la recién llegada Mahou, las galletas del príncipe o hasta el cola cao. E incluso el ejemplo que nos atañe hoy: la San Miguel. Conocida como Sheng Li, esta cerveza ha sido bebida en China desde antes que los españoles. ¿Qué como es posible? Pues por qué originalmente la Sanmi comenzó sus andanzas por Filipinas, y la San Miguel que se vende en China es precisamente de ahí, de Filipinas.
San Miguel fue fundada en en 1890, cuando aún era colonia española. Dicha cerveza llegó a China sobre la primera guerra mundial, periodo durante el cual Filipinas ya estaba independizada y durante el cual la cerveza aún no había llegado oficialmente a la península ibérica.
La San Miguel española llegó en los años 50, fecha en la que la empresa matriz fue llevada a España.

Información obtenida en:
http://chinochano.zoomblog.com/tb/4249.195021.4902877

Como regalito os dejo un anuncio Hong Konés de la afamada cerveza.


Publicado el 24 de Diciembre, 2007, 20:01

Existen numerosos restaurantes de gran calidad de los cuales puedo opinar, dado que he Raquel y yo los hemos visitado, y a partir de ahora me gustaría hacer referencia a ellos, ya que puede ser útil a gente que busca información de China por que van a ir de vacaciones. Por tanto quisiera aportar información útil para vuestros futuros viajes a la China milenaria.

Mi primera entrada en este sentido va dirigido a Dashidai, o como lo han llamado en occidental: megabite. Dashidai es un restaurante peculiar, dado el concepto en si del propio restaurante y su distribución. Consta de una enorme sala, donde en el medio se albergan las mesas y las sillas para que se sienten los clientes, y alrededor se encuentran diferentes cocinas abiertas que se dedica cada una a ofrecer comida de lo más variopinta. El sistema es sencillo, compras por cinco yuanes (unos cincuenta céntimos) una tarjeta en la cual te ingresan un saldo que tú previamente has pagado en la caja de la entrada. Una vez has elegido qué es lo que deseas comer, haces entrega de la tarjeta y te deducen de tu saldo el importe. La tarjeta es recargable, y los precios por utilizar este servicio son casi irrisorios. No es un sitio glamouroso, ni que vaya a entrar en la guía CAMPSA, pero desde luego posee una calidad y precio sin competencia. La oferta puede oscilar entre unos 200 platos entre todos los restaurantes (en los que no solo hay comida asiatica), y los precios son muy económicos. Por ejemplo, un enorme bol de ramen (sopa de fideos) con multitud de ingredientes vale aproximadamente entre 15 y 20 yuanes (entre un euro y medio y dos). En la sección japonesa podías comer un plato de maki por apenas 15 yuanes. Una recomendación, si alguna vez vais es aconsejable ir con vuestra propia bebida, ya que en el establecimiento es algo más caro de comprarla que en las tiendas. Por ejemplo, una coca cola aquí vale 6 yuanes (sesenta centimos). Puede que penséis que es muy barata, pero es que en las tiendas vale 3 (es decir, te clavan el doble).

Si os interesa, el restaurante se halla en la sexta planta del centro comercial Raffles city, en Shanghai. En el cruce entre la Fuzhou road y Xizang road, en el distrito del Bund.



























Esto es lo que comimos. Un enorme wok de carne, verdura y marisco; todo esto por solo 38 yuanes, solo tres euros con ochenta.  



























Aspecto de la tarjeta pre-pago. Así al menos veis como son los caracteres escritos, y os sirve de guía.



























Aspecto de uno de los restaurantes de los laterales. La comida de muestra es una replica de plástico, al uso y semejanza de lo utilizado en Japón.



























Unas generosas raciones de maki (un tipo de sushi) por apenas euro y medio. Comparad con lo caros que son los restaurantes japonese en España.




























Empanadillas y bollos chinos al vapor. Todo recién hecho y por apenas dos euros la bandeja.




























Un extraño postre que no me atreví a probar. Solo sé que tenía algo de helado… y una especie de judías.




























También podías elegir brochetas y pinchos y te los hacían delante de ti.




























Las dependientas os desean ¡Feliz navidad! (Si eres poco observador fijaos en la humillación de los cuernos de reno)

Publicado el 15 de Noviembre, 2007, 22:31

Estrenamos la sección culinaria con el primer choque alimenticio que nos encontramos por estos lares. Siempre que venimos a Shanghai nos estamos quedando en el mismo hotel, el hotel Li jing, y siempre nos están atizando el mismo desayuno lamentable. El hotel es de calidad aceptable (un tres estrellas), pero el desayuno no nos convence. Quizá el problema es nuestro y que no tenemos el paladar acostumbrado a tales manjares... pero en cualquier caso yo os aviso de lo que os podéis llegar a encontrar.






























1- Cemento porland, digoooo, un delicioso arroz con agua, así de simple y así de intragable.
2- baozi (huevos de dragón). Son bollos de harina de arroz rellenos generalmente de carne o verduras. Están buenisimos y a mi gusto es lo mejor de todo el desayuno.
3- La venganza oriental a los occidentales bebe leche. La formula de este brevaje debe ser algo así como un cuarto de leche desnatada del Dia% (autoservicio descuento) y tres cuartos de agua caliente. Toda una aberración insípida.
4- Un plátano. Son los tipicos de toda la vida. Que te guste ya depende de que te gusten los platanos o no, no de que estos estén malos particularmente.
5- Un par de porras. Si, si, porras de las de mojar en chocolate de toda la vida. Lo único que los muy malditos siempre te las dan frías (siempre existe un pero)
6- Huevo duro. Están saladisimos por que los cuecen en soja en vez de agua, pero están aceptables. Estos al menos no tienen embrión de pollo dentro, como a veces gustan de comer (repugnante).
7- Pepinillos. Pepinillos en vinagre cortaditos. No es lo que yo me esperaría para desayunar. Pero dado que la mitad de las cosas no me las como, a veces transijo y no les hago asco.